Once personas fueron condenadas en Salta por la explotación y organización de juegos de azar ilegales a través de casinos online que funcionaban sin autorización. La causa fue investigada por la Unidad de Delitos Económicos Complejos (UDEC) del Ministerio Público Fiscal, que logró reconstruir el funcionamiento de la organización mediante distintas medidas investigativas, entre ellas la intervención de un agente encubierto digital.
Las condenas se resolvieron mediante acuerdos de juicio abreviado pleno, luego de que los acusados reconocieran los hechos atribuidos y aceptaran su responsabilidad penal. El juez José Riera, del Colegio de Jueces, homologó los acuerdos e impuso penas de ejecución condicional de acuerdo con el grado de participación de cada uno.
Cuatro de los acusados recibieron penas de tres años de prisión de ejecución condicional, al ser considerados coautores del delito. Se trata de María Julieta Furquin, Cintia Verónica Gualtiere, Roberto Miguel San Martín y Tomás Nahuel San Martín.
En tanto, Mariela Andrea Mollo, Walter Marcelo Lobo, Andrea Celeste Verón, Juan José Carrasco, Lucas Nicolás Galván, Adolfo Ignacio Rodríguez y Constanza María Di Leandro fueron condenados a dos años de prisión condicional, en calidad de partícipes secundarios.
La causa continúa respecto de otros dos acusados, Leonardo Piaggio Olivera y Facundo Villalba, quienes no aceptaron el procedimiento abreviado. Su situación será tratada en la instancia de control de acusación.
Cómo funcionaba la red de apuestas ilegales
La investigación comenzó a partir de denuncias presentadas por el Ente Regulador del Juego de Azar de Salta (ENREJA), tras detectar plataformas de apuestas virtuales que operaban sin la habilitación correspondiente.
Según la Fiscalía, durante 2022, 2023 y 2024 la organización promocionó, administró y explotó casinos online a través de plataformas como BET91, Celuapuestas y la denominada Red Las Únicas.
La estructura estaba organizada en distintos niveles. Los administradores coordinaban las operaciones y el movimiento del dinero, mientras que otros integrantes reclutaban cajeros, captaban apostadores, comercializaban fichas virtuales y gestionaban los fondos provenientes de las apuestas.
Para captar usuarios y sumar operadores, la red utilizaba redes sociales, aplicaciones de mensajería y reuniones virtuales y presenciales. Los cajeros recibían el dinero de los apostadores y luego transferían los fondos a sus administradores, que los remitían a niveles superiores de la organización.
Un agente encubierto digital fue clave para la investigación
Una de las principales herramientas utilizadas por la UDEC fue la figura del agente encubierto digital, autorizada judicialmente para investigar las actividades desarrolladas en plataformas y medios informáticos.
El agente simuló interés en incorporarse a la red y logró acceder a información sobre la captación de cajeros y apostadores, la asignación de usuarios y contraseñas, la venta de fichas virtuales y los mecanismos de rendición del dinero.
También obtuvo acceso a grupos de WhatsApp en los que se compartían instrucciones, material publicitario y balances de ventas. Además, se documentaron reuniones por Google Meet en las que los administradores impartían directivas comerciales e incentivaban la incorporación de nuevos jugadores.
Las pruebas reunidas se complementaron con allanamientos, secuestro de documentación y dispositivos electrónicos, intervenciones telefónicas y análisis de movimientos bancarios. Estos elementos permitieron reconstruir la estructura de la organización y el circuito financiero de las apuestas.
La investigación estuvo a cargo de la fiscal penal interina de la UDEC, Ana Inés Salinas Odorisio, y contó con la intervención del ENREJA.
Mientras once personas ya fueron condenadas, el expediente continúa respecto de los dos acusados que no prestaron conformidad con los acuerdos de juicio abreviado.

